Lo primero que me viene a la mente de esta boda es la sonrisa de Patricia y la serenidad de Miguel, un equilibrio perfecto.

Apenas dos calles en Nájera separaban al novio de la novia mientras se preparaban para su gran día. En casa de Miguel la tranquilidad se hacía patente y solo la perturbaba su sobrino correteando de un lado para otro. Un poco más allá, en la casa de Patricia, deslumbrante con un camisón blanco nos recibía irradiando felicidad. Ya vestida llegaban sus amigas más cercanas para felicitarla de primera mano y para emocionarse con unas preciosas palabra de la novia. Dejemos intimidad, cerramos la puerta y nos fuimos.
La ceremonia se celebraba en el Monasterio de Santa María la Real de Nájera, un lugar al que nos encanta volver y sobretodo pasear a través de su claustro donde disfrutamos de la tranquilidad tras vivir una ceremonia llena de emociones.
El lugar que sí visitamos por primera vez fue el Restaurante Fabian’s, un jardín muy acogedor recibió el coctel de los invitados. Seguían los detalles de los novios para sus invitados y hubo una última sorpresa antes de comer. Los novios prepararon un video para recibir y agradecer a sus invitados que hubieran compartido con ellos ese día tan especial.

Enhorabuena Patri y Miguel



